Se cumple un año del asesinato de Octavio Romero

Su cuerpo apareció desnudo en aguas del Río de La Plata. Por su muerte, no hay detenidos.
Por Juan Pablo Mansilla

foto perfil.com

Octavio, de 33 años, planificaba su casamiento con Gabriel Gersbach para diciembre de 2011.

El próximo domingo se cumplirá un año del asesinato de Octavio Romero, el prefecto de 33 años que apareció sin vida flotando en aguas del Río de La Plata, a la altura del partido bonaerense de Vicente López.

Familiares y amigos, que vienen exigiendo el esclarecimiento del caso a través de un sitio de Internet, se reunirán mañana miércoles 13 de junio, a las 21, en Casa Brandon (Luis María Drago 236).

Gabriel Gersbach, novio de Octavio, con quien planeaba casarse en diciembre de 2011, le dijo a Perfil.com que se trata “un crimen premeditado, un crimen de odio programado”. En la causa, que recayó en el juzgado de Juan Ramos Padilla y es investigado por la fiscal Estela Andrades de Segura, no hay detenidos.

Gersbach reconoció que Romero había recibido amenazas “por su condición sexual. Varios amigos de él, cuando fueron llamados a declarar, adviertieron que Octavio había sido amenazado”.

– Perfil.com: ¿Cuándo fue la última vez que habló con Octavio?


– Gersbach:
 Yo fui el último en hablar, el último en verlo unas horas antes de que desaparezca. Estaba juntando unas bolsas que iba a llevar (N. del R.: tenía un cumpleaños el día de su desaparición) en la cocina.

De acuerdo a la auptosia, Octavio Romero fue golpeado en su rostro y en la nuca. Según los peritos, fue arrojado con vida al agua: “Tenía golpes muy fuertes en la cabeza con algo contundente, no dicen con qué, ni se encontró la herramienta con la que lo golpearon. Un golpe fuerte en la cabeza le provocó un desmayo”, precisó Gersbach.

–  ¿Se pudo saber qué día lo mataron?

– No se puede establecer, pero supuestamente fue el mismo día que desapareció. Lo capturan, lo llevan a zona norte, lo desnudan, lo golpean y lo arrojan al agua insconciente. Entiendo que es un crimen planeado, es un crimen de odio y de bronca.

– ¿De odio por su condición sexual? 

– Sí. Me cuesta muchísimo pensar que maten a una persona como Octavio, que era muy buen pibe, no andaba en transas. Era suboficial, tenía los estudios terciarios terminados, él fue becado tres veces por Prefectura. Yo no creo que sea un tipo que tenga información o jerarquía como para matarlo por sus antecedentes o sus hechos. El aparece flotando en las mismas aguas que ellos controlan.

La causa quedó caratulada como homicidio simple. A un año del crimen, no hay detenidos. “Algo que me llama mucho la atención – apunta Gersbach – es que el arma nunca apareció. Después de cuatro meses de su desaparición hicieron un allanamiento en mi casa, la de mi viejo, mi vieja (ellos están separados) y la de un amigo buscando el celular de Octavio y el arma”.

Gersbach desconoce los motivos del asesinato, pero insiste convencido en que el caso guarda un mensaje: “Es un crimen con connotaciones homofóbicas. Deciden arrojar, con plena impunidad, el cuerpo desnudo en jurisdicción de Prefectura”.

Artículo original en Perfil.com

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